La selva central ha dejado de ser desde hace buen tiempo el bastión fujimorista, era en la época de Alberto Fujimori cuando este llenaba plazas con miles de personas en medio de algarabía, hoy solo son recuerdos.
Keiko Fujimori, hija del ex dictador, solo estaría terminando de “sepultar” el legado agrietado de su padre, es decir la etapa final de fujimorismo.
A poco más de un mes de las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori ya no tiene la capacidad de convocatoria que por lo menos tuvo en su primer lanzamiento a la presidencia.En sus visitas a las regiones como Tacna, Puno, Arequipa, Loreto, Moquegua entre otras, solo ha encontrado minúsculos grupos de adeptos, siendo las protestas las que han cobrado relevancia y no su candidatura.
La selva central acaba de pasarle la factura con la indiferencia de gran parte de la población y las protestas de un sector.
Pangoa fue testigo de la alicaída convocatoria fujimorista, no pasaron de las cien personas incluido las portátiles, gente pagada y trasladada dese Lima y Huancayo.
En Satipo prácticamente su presentación fue para sus portátiles y unos cuantos conocidos de la zona.
En Pichanaki habían instalado un escenario con equipo de sonido, claro que hubo convocatoria, pero no para recibirla sino para botarla, tanto así que Keiko no fue capaz de bajar de su camioneta, tuvo que pasarse de largo con destino a Lima.Los pobladores no contentos con la ausencia de Keiko, procedieron a quemar una de las banderas de campaña, lo cual también se hizo viral en las redes sociales.